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Tomémonos un tinto, seamos amigos

  • 26 ene
  • 2 min de lectura

“Tomémonos un tinto y seamos amigos”, decía una recordada campaña publicitaria de Café Águila Roja, una frase que quedó grabada en la memoria colectiva e invitaba a compartir el producto estrella de Colombia: el café.



Y no exageraba. Alrededor de una buena taza humeante se hacen negocios, se organizan ideas, se levanta el ánimo y, de paso, se infla un poco el ego. Colombiano que se respete bebe tinto en pocillo grande, mínimo tres veces al día.


Pero no en todo el mundo el tinto es café.


En España, por ejemplo, si usted pide un tinto le sirven una copa de vino rojo. Así le ocurrió a la autora de esta crónica en su primer viaje a la madre patria: pidió un tinto al desayuno y recibió una copa de vino, acompañada de la sonrisa maliciosa del camarero, convencido de estar ante una beoda consumada, y del desconcierto absoluto de la clienta, que lo único que anhelaba era tomarse un buen café para empezar el día.


La confusión no es menor. Para los colombianos, tinto es un sustantivo; para los españoles, un adjetivo. Aplicado especialmente al vino o a la uva con que se elabora, hace referencia a su color. De ahí que en bodegas españolas sea habitual encontrar barriles de tinto que luego se embotellan como bebida espirituosa.


Consultada la Real Academia Española (RAE), confirma que el término “tinto” es válido en español para referirse al café negro servido sin leche, aunque su uso sea claramente regional.

Dependiendo de cómo se pida, el café puede servirse de distintas maneras:


  • Solo: café expreso, sin leche.

  • Cortado: café expreso con una pequeña cantidad de leche.

  • Americano: café expreso al que se le añade agua caliente, quedando más largo y suave.

  • Café con hielo: café expreso servido aparte con un vaso de hielo.

  • Café con leche: aproximadamente mitad café, mitad leche.

  • Descafeinado: puede pedirse solo o con leche, de máquina o de sobre.


Lo cierto es que, con leche o negro, el tinto es el combustible silencioso que inspira a escritores y periodistas a la hora de producir sus textos. En Ocaña lo acompañan con arepa, queso y aguacate, y los cocineros lo usan para aromatizar salsas y dar profundidad a sus platos.


Tomémonos un tinto, seamos amigos.


Por Mary Stapper

Opiniones y Crónicas

8 comentarios


Guillermo Eduardo Mantilla Nie
15 abr

Anécdota que a TODOS nos pasó en su momento.


Te cuento una más, que al suscrito le ocurrió igual hace 38 años.


En la Empresa para la cual trabajaba en Zaragoza/España, tenía que realizar una gestión de índole laboral y mi jefe me dió la dirección:

Casa ubicada en la Avenida Navarra 6. en Zaragoza. Tomé mi coche y me desplacé al lugar y lo único que yo veía era un edificio igual de 8 plantas de altura. Busqué una cabina telefónica (pues en aquella época el único que tenía "zapatófono" era James Bond 🤭) y me comuniqué con la oficina y les comenté que en esa dirección no había ninguna "casa" identificada con el número 6. Soltaron la carcajada…

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Invitado
01 feb

☕️

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invitado
27 ene

No importa en que parte del mundo estes, pero un buen café, más si es colombiano, es bien recibido

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Invitado
26 ene

Me encantó el artículo querida Mary!

Un abrazo!

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Invitado
26 ene

Con un tinto (café) se abre un día, con un tinto se cierra un almuerzo,. Es la llevé de unas buenas relaciones interpersonales. Tomémonos un tinto.

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