La pasarela de Petro
- 5 feb
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Dicen que a quien madruga, Dios le ayuda. Y contra todo pronóstico, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó temprano a su cita con Donald Trump.
Se presentó impecable: bien peinado, traje elegante, zapatos lustrosos. Todo un Petro de gala. Cosa rara en él, acostumbrado a posar como el niño rebelde y fastidioso de la política latinoamericana.
No. Este era otro Petro.

Llegó tranquilo a la Casa Blanca y aunque no entró por la puerta principal, ni hubo alfombra roja, ni guardias formados, ni caballería como la que le ofreció el Rey de España, sí fue recibido por Trump. Y no solo eso: el propio Trump lo condujo por la galería de retratos hasta el Salón Oval.
Petro estaba, por fin, de tú a tú con el hombre más poderoso del mundo.
Cada uno llevó a sus espadachines. Trump apareció acompañado por el vicepresidente D.J. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno.
Del lado de Petro estuvieron la canciller Rosa Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez y el embajador en Washington Daniel García-Peña.
La reunión duró dos horas. Y, al menos en público, nadie blandió la espada.
Las fotos que publicó Petro muestran un encuentro cordial, sin tensiones. Como si los meses de sobresalto, choques y contra-choques, pesos y contrapesos, hubieran quedado suspendidos por un momento.
Tanto el águila (Trump) como el jaguar (Petro) estuvieron a la altura de las circunstancias.
Ahora bien: después de tantos roces, el verdadero valor de esta reunión no está en la foto sino en lo que venga después. Porque sí, hay compromisos de parte y parte, y eso lo iremos analizando en los próximos días.
Confieso algo: por primera vez vi a Petro sin estar a la defensiva ni al ataque. Tampoco sumiso. Esta vez fue, simplemente, diplomático.
Y terminaron como buenos amigos.
“Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí ofendido porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto”, dijo Trump al final, calificando la reunión como “muy buena”.
Sobre el tráfico de drogas, Trump añadió: “Trabajamos en eso y nos llevamos muy bien”.
Por su parte, Petro ofreció una conferencia de prensa afirmando que la reunión había sido positiva.
“Trump y yo podemos ser muy diferentes, civilizadamente hablando, históricamente hablando, pero lo que nos junta es la idea de libertad”, señaló Petro, en un tono poco habitual, considerando su personalidad volátil.
Y hay un detalle que no es menor: Petro estaba impecable. No desentonaba en el centro del poder mundial. Porque no nos digamos mentiras: Petro también fue a la Casa Blanca a desfilar.
Como Trump.

Por Mary Stapper
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