El zoológico que quiere gobernar a Colombia
- 24 feb
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Cuando alguien analiza la política sin anestesia entiende que su razón de ser es resolver conflictos y ordenar la casa mediante normas y acuerdos. Pero en la contienda presidencial 2026–2030 parece que el principio rector es otro: todo vale con tal de destruir al rival.
No se puede negar que hay buenos candidatos, hombres y mujeres con formación suficiente para gobernar o, por lo menos, para integrar un gabinete de alto nivel si el país estuviera por encima del ego. El problema es que la serenidad no grita, y en Colombia el que no grita no existe.
Dos nombres pisan fuerte: Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.
El primero, con su lema “Firme por la patria”, ha conectado con quienes están hartos de los tibios. El segundo, convertido en símbolo de la confrontación con el uribismo y posible heredero del proyecto de Gustavo Petro, moviliza a los que quieren continuidad y ajuste de cuentas político.
De la Espriella representa una derecha sin complejos. Cepeda se radicaliza en una izquierda que no pide disculpas. Dos extremos que se miden en encuestas, redes y plazas públicas mientras los demás aspirantes parecen figuras decorativas en un escenario que ya decidió polarizarse.
Hay candidatos para todos los gustos: de derecha, de izquierda, de centro derecha, de centro izquierda y los eternos equilibristas que no quieren incomodar a nadie. Altos, bajos, con pelo, sin pelo, heterosexuales, homosexuales, bisexuales, asexuados, feos, bonitos o más o menos. Democracia hay. Carácter, es lo que está en discusión.
Hay tigres que rugen, leopardos que acechan, camaleones que cambian de color según la encuesta y zancudos que pican aquí y allá esperando subirse al ganador. ¿Serán acaso los nuevos “therians” de la política colombiana?
En Colombia hay dos fuerzas que marcan la pauta: los admiradores de Álvaro Uribe Vélez y los seguidores de Gustavo Petro.
El debate nacional se resume, muchas veces, en una consigna emocional.
¿Votaría usted por el que diga Uribe? ¿Votaría usted por el que diga Petro?
Y ahora, las preguntas que incomodan:
¿Qué pasa con los jóvenes que ahora se identifican con los animales?
¿Qué reclaman realmente?
¿No encuentran motivos suficientes para actuar como humanos en una sociedad que necesita ciudadanos y no disfraces?
¿Qué papel juegan las redes sociales en su desarrollo psicológico y político?
¿Los padres están formando criterio o están dejando que algoritmos y fuerzas oscuras eduquen a sus hijos?
¿El siguiente paso será exigir un ministerio de la igualdad animal mientras el país sigue dividido en dos trincheras irreconciliables?
Colombia no está en campaña, está en combate. Y cuando la política se convierte en zoológico, el riesgo es que los ciudadanos terminen comportándose como espectadores de circo en lugar de exigir liderazgo de verdad.
Por Mary Stapper
Opiniones y Crónicas
En cuanto a política la verdad no tengo mucho que aportar solo digo la tristeza que siento ver cómo mi pais siendo tan hermoso va en retroceso por conveniencia de algunos. En cuanto al tema referente a los mal llamados en la actualidad therians.... El concepto Therian.. son personas que se identifican, a nivel psicológico o espiritual, con un animal y no como están utilizado unos retrasados mentales que se creen animales.
Eso es abordar la campaña electoral colombiana desde una óptica humorística que involucra la realidad de una tracamandada de jóvenes desocupados y desorientados. Curioso, jocoso y también preocupante.
En lo referente a ABELARDO DE LA ESPRIELLA, me permito aclarar que él, NO fue designado y mucho menos es, admirador de Álvaro Uribe Vélez y NO pienso que sea un CANDIDATO de EXTREMA derecha. Por el contrario., es un candidato que habla de frente y sin deberle favor alguno a los partidos políticos existentes en Colombia y su aspiración de fundamenta en ser el VERDADERO GERENTE que nuestro PAÍS REQUIERE, apartándose de todo aquello que rodea a la CORRUPCION
Muy cierto