El huracán Trump y el nuevo orden mundial
- 23 ene
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El segundo mandato de Donald Trump apenas cumple un año y el mundo ya no es el mismo. No es exageración ni retórica: es un hecho. Un nuevo orden mundial se está imponiendo, guste o no.
Durante la pandemia del COVID-19, hablar de “nuevo orden mundial” sonaba a teoría conspirativa. El planeta estaba encerrado, paralizado, asustado. Hoy, ese concepto dejó de ser un susurro para convertirse en una realidad palpable.
Desde entonces, demasiada agua ha corrido bajo el puente y los cambios ya no se anuncian: se imponen.
El 2025 quedó atrás dejando señales claras, y los primeros días de este 2026 lo confirman. Trump no gobierna solo para Estados Unidos. Trump gobierna con ambición global. Su proyecto no es administrar lo existente, sino reconfigurar el tablero.
Para algunos, se trata de un líder que aspira a concentrar poder como un emperador moderno. Para otros, es el único capaz de poner orden en un mundo fatigado de dirigentes débiles, corruptos o ineficaces. Lo cierto es que Trump no pide permiso: actúa.
El primero en alinearse fue Javier Milei, presidente de Argentina, quien entendió rápidamente hacia dónde soplan los nuevos vientos del poder. Luego siguió Nayib Bukele, desde El Salvador, consolidando su imagen de liderazgo firme. Volodímir Zelenski, Emmanuel Macron y varios líderes de la OTAN también han tenido que sentarse a la mesa. Incluso Groenlandia entró en la ecuación, bajo la amenaza directa de aranceles a Dinamarca si no acepta una mayor influencia estadounidense.
Pero donde el impacto ha sido más brutal es en América Latina.
Nicolás Maduro, durante años intocable, fue extraído de Venezuela y trasladado a una prisión de Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico y tortura. Un hecho impensable hasta hace poco. Aunque el régimen sigue formalmente en manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el mensaje fue claro: la impunidad se terminó.
La reacción no se hizo esperar. Los venezolanos repartidos por el mundo celebraron lo que muchos consideran el inicio del fin de una tiranía. Y dentro del país, los cambios comenzaron a sentirse: volvió a fluir el petróleo, regresaron los dólares, cesaron los apagones, reaparecieron los productos básicos en los supermercados, las gasolineras se normalizaron y hasta la señal de Internet mejoró. (Ver: Maduro, capturado)
Colombia tampoco quedó al margen. Gustavo Petro fue advertido directamente por Trump: o bajaba el tono o enfrentaría consecuencias similares. El resultado fue inmediato. El discurso se moderó y, en febrero, Petro beberá café con Trump en el corazón del poder mundial, la Casa Blanca. (Ver: El abrazo entre el águila y el jaguar)
Este no es un fenómeno aislado. Es una señal de época.
Trump no promete consenso; impone dirección. No busca aplausos; busca resultados. En un mundo cansado de discursos vacíos, su estilo irrumpe como un huracán que arrasa con lo viejo para imponer nuevas reglas.
Y esto, apenas, está comenzando.
Por Mary Stapper
Opiniones y Crónicas
Excelente artículo, otra óptica desde el periodismo de investigación. Muy acertado el análisis.
Básicamente Trump está limpiando la casa,.no solo el, pareciera que las 3 potencias mundiales (EEUU, China y Rusia) se pusieran de acuerdo para el nuevo orden mundial .
Es un llamado con poder al orden mundial.
Mi amiga Mary. Excelente artículo.
Excelente! Trump es un enviado de Dios.
Sin pedir permiso y con claridad geo estratégica y coraje, está sacando al mundo de esta encrucijada en la que nos había metido el socialismo del siglo XXI. Todo con el reseteo de la Plandemia, liderada por China. Gracias a su intrepidez, vamos saliendo de las doctrinas que estaban acabando con la juventud, la familia y la coherencia. Está llegando el final a los bandidos que se estaban tomando el poder de los países, manipulando la democracia y robando las elecciones. Ahora hay un nuevo juego y el verdadero reordenamiento está siendo liberado por el enviado de Dios.
San Trump. Mis respetos y agradecimiento eterno. Cuando capturen al bandido mayor de Colombia y…