Abelardo de la Espriella derrotó a Iván Cepeda
Actualizado: 22 jun
Quienes conocimos la Venezuela próspera de los tiempos de Copei y Acción Democrática, y fuimos testigos de su ruina bajo Hugo Chávez y Nicolás Maduro, recibimos con alivio la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño.
Colombia habló en las urnas. Abelardo de la Espriella, candidato de Defensores de la Patria, obtuvo 12.955. 523 votos frente a los 12.705. 116 alcanzados por Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico.

Fue una victoria apretada, pero contundente desde el punto de vista político.
Ganó Colombia. Ganó la esperanza de millones de ciudadanos cansados de la polarización, del enfrentamiento permanente y del deterioro institucional.
Ahora le corresponde a Abelardo demostrar que puede gobernar para todos los colombianos y no únicamente para quienes lo acompañaron en las urnas.
La democracia solo sobrevive cuando existe independencia entre los poderes del Estado, respeto por las Fuerzas Armadas y límites claros al poder político. Esa será una de las mayores responsabilidades del nuevo mandatario.
La campaña fue una auténtica batalla política. Hubo ataques, descalificaciones y estrategias de desprestigio desde ambos sectores. Sin embargo, el electorado terminó inclinándose por quien logró despertar emociones, conectar con la gente y transmitir una idea de autoridad y firmeza.
El tigre no se dejó cazar.
Mientras Iván Cepeda apostó por un discurso que no logró expandirse más allá de su base electoral, Abelardo construyó una narrativa de patriotismo, orden y recuperación nacional.
Sus seguidores denuncian que intentaron cerrarle puertas, cuestionar sus símbolos e incluso limitar el uso de la camiseta de la Selección Colombia y de su lema de campaña, Firmes por la Patria.
Pero el mensaje ya había llegado a millones de colombianos cansados del gobierno de Gustavo Petro y de una política basada en la confrontación permanente.
Hoy termina la campaña y comienza la obligación de gobernar. Colombia necesita reconciliación, respeto entre quienes piensan distinto y un proyecto nacional que supere los odios de los últimos años.
El tigre que condujo a su manada hasta la victoria tiene ahora la responsabilidad de demostrar que la fuerza también puede ir acompañada de prudencia. Deberá rodearse de los mejores hombres y mujeres del país, escuchar, corregir y actuar pensando en las futuras generaciones.
Junto a su vicepresidente, José Manuel Restrepo, y sin aventuras constituyentes ni experimentos institucionales, tendrá la oportunidad de demostrar que el cambio prometido puede convertirse en una realidad.
Para millones de colombianos, la derrota de Iván Cepeda representa algo más que un resultado electoral: simboliza el rechazo a un modelo político y la esperanza de que Colombia recupere el rumbo.
Por Mary Stapper
Opiniones & Crónicas
Excelente
A más, que ABELARDO DE LA ESPRIELLA, no fue "candidato" por NINGÚN PARTIDO POLÍTICO y en consecuencia, NO TIENE ATADURAS CON NADIE y FAVORES POR PAGAR
Se vive, se siente la alegría de la gente con Abelardo PRESiDEnTE