20 de julio: día para celebrar
Actualizado: 24 jul

Escribir en tiempos de confrontación obliga, en ocasiones, a los periodistas a tomar partido, cuestión nada sana para nuestro oficio de registrar las buenas y las malas noticias. Sin embargo, cuando Colombia celebra los 216 años del Grito de Independencia, resulta imposible permanecer indiferente frente al ambiente político que vive el país.
Mientras los colombianos conmemoran una fecha que debería unirnos, el presidente saliente, Gustavo Petro, insiste en sus arengas, convencido de que siempre tiene la razón, en lugar de tender puentes para facilitar un mejor entendimiento con quien asumirá las riendas del país, Abelardo De La Espriella.
Petro parece no aceptar que su tiempo como presidente termina el próximo 6 de agosto a la medianoche y que será otro colombiano quien ocupe el solio de Bolívar. Da la impresión de creer que la espada del Libertador sigue caminando por América Latina y que él es el llamado a empuñarla. Esa visión mesiánica del poder ya la vimos en otros mandatarios de la región y la historia ha demostrado que los caudillos suelen enamorarse más del poder que de la democracia.
Seguramente hará falta por sus ocurrencias, por sus interminables publicaciones en X, antes Twitter, donde parecía gobernar más con el teléfono en la mano que desde el Palacio de Nariño. Desde allí se enfrentó con empresarios, periodistas, opositores y hasta con gobiernos extranjeros, convencido de ser protagonista del nuevo orden mundial. Pero, sobre todo, deja un país profundamente dividido entre ricos y pobres, izquierda y derecha, buenos y malos, blancos y negros. Dividir siempre ha sido más fácil que gobernar.
Hoy también recordamos aquel histórico 20 de julio de 1810, cuando un grupo de criollos pidió prestado un florero al comerciante español José González Llorente. La negativa terminó encendiendo la chispa que llevó al pueblo a exigir una Junta de Gobierno y abrió el camino hacia nuestra independencia. Desde entonces, cada crisis nacional parece encontrar su propio "florero de Llorente": ese pequeño hecho que termina destapando problemas mucho más grandes.
Y justamente hoy, cuando se instala un nuevo Congreso de la República, vuelve a aparecer otro florero. Todo indica que dos liderazgos fuertes, el del presidente electo Abelardo De La Espriella y el del expresidente Álvaro Uribe Vélez, no logran ponerse de acuerdo sobre quién debe presidir el Congreso. Como dice el viejo refrán, dos tigres de la misma manada difícilmente caben en la misma cueva. Ojalá prime la sensatez, porque Colombia necesita reformas y gobernabilidad, no luchas de protagonismo.
Mientras tanto, el senador Iván Cepeda y el Pacto Histórico observan la escena con evidente expectativa. En política, las divisiones del adversario suelen convertirse en la mejor oportunidad para quien perdió el poder.
Pero el 20 de julio está por encima de cualquier disputa política. Es el día para recordar que la libertad costó sacrificios y que la independencia no puede reducirse a un simple desfile militar o a discursos cargados de ideología. Colombia necesita menos enfrentamientos y más grandeza.
Para terminar, felicitaciones a la selección de España por conquistar la Copa Mundial de 2026, derrotando a una formidable Argentina liderada por Lionel Messi. Felicitaciones también para nuestra Shakira, que sigue siendo la reina indiscutible de los grandes escenarios del mundo y una digna embajadora de Colombia. Y, por supuesto, un reconocimiento a nuestra Selección Colombia por su participación y por dejar en alto el nombre del país.
Que este 20 de julio sea una fecha para celebrar nuestra independencia, pero también para recordar que ningún gobernante está por encima de Colombia.
Por Mary Stapper
Opiniones y Crónicas
Me gustó mucho este fragmento: “Ojalá prime la sensatez, porque Colombia necesita reformas y gobernabilidad, no luchas de protagonismo.”
Mary. Excelente artículo. Que todos los colombianos reflexionemos ante lo que está sucediendo y no nos dejemos llevar por personas que solo piensan en su grandeza pisteando al resto de la humanidad.
Excelente reflexión